La cafetera carraspea antes que yo. La tostada cae del lado quemado, avergonzada. En algún sitio una cuchara da su pequeña alarma — el gato ya ha ganado la silla.
El conductor tararea una canción de hace veinte años. Mi ventana guarda una moneda de luz naranja. Cada parada exhala una sombra, luego otra — viajo en el dolor de estar casi en casa.
Las hojas doradas danzan suaves en la brisa, mientras susurros de la estación llenan el aire. La naturaleza pinta su lienzo sin prisa, recordándonos que la belleza está en todas partes.
Te dejé apoyado en la puerta de la farmacia — ala negra, varilla torcida, fiel a la lluvia. Quien te lleve a casa esta noche aprenderá que siempre tiras un poco a la izquierda.